Yo, chatbot: cómo la inteligencia artificial facilita la reaparición digital

Eugenia Kuyda es una experta rusa en inteligencia artificial  (IA) que ha acortado la brecha entre realidad y ficción. En 2015, cuando estaba inmersa en la construcción de un chatbot (un programa en la que una computadora con capacidad de sostener conversaciones simples como si fuera un humano) que pudiera responder a peticiones como hacer reservaciones en un restaurante, su mejor amigo murió de manera repentina. A raíz de ello  Eugenia solo pensaba en “si pudieran volver a  conversar”. Fue ese anhelo tan común en personas que han afrontado perdidas el que se convirtió en inspiración.

Incorporó en una red neuronal los mensajes que habían intercambiado Mazurenko con sus allegados (a quienes solicito acceso) y la cargo de instrucciones para que el chatbot se comunicara de la manera en que el lo haría. El resultado: un robot hecho a semejanza de su amigo fallecido.

“Utilizamos mas de 10,000 mensajes que el había intercambiado conmigo, sus familiares y otros amigos”, declaro Eugenia a la BBC, sin dejar de subrayar el rol que tuvieron los algoritmos de aprendizaje profundo.

Bots emocionales

Su proyecto personal se convirtió en un nuevo emprendimiento de IA denominado Replika. Esta vez, Kuyda quedaría que su chatbot se destacará entre los asistentes de voz y robots domésticos porque no está diseñado para atender solicitudes de servicio al cliente, sino para hablar en otro plano. Este es parte de un campo en crecimiento, el de chatbot emocionales, según Wired.

Y es que con este bot, más de un usuario ha hallado a un “amigo digital”: un compañero con que celebrar victorias, lamentar fallos o intercambiar memes.

Rojas, Karen (21 de Noviembre del 2018) Yo, chatbot: cómo la inteligencia artificial facilita la reaparición digital. Gestión, pg. 36

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