Aplicaciones contra el tráfico, ¿Cura o enfermedad?

En 2013 los registros de GPS aumentaron debido a las mejoras en ancho de banda. Con lo que se ofreció a los usuarios la posibilidad de hacer sugerencias a tiempo real, concretando redireccionamientos.

Las ventas del uso de estas apps son variadas. No en vano, según la revista Spectrum mil millones de personas las usan. La raíz del problema está en que la información está alimentada por los conductores. Por tanto, si la rutas no están actualizadas por esa falta de data, se pueden fomentar embotellamientos en zonas que nunca antes hubo.

Además, en el intento de solucionar el tráfico con rutas alternas, no se toma en cuenta el malestar que esto podría generar a las clases residenciales o vías estrechas (o que no so principales).

En algunos casos, “las calles aledañas se congestionan al punto de que los ciudadanos o pueden salir de sus casas”, según el portal Motorpasión.

Y es que las aplicaciones no reconocen todas las características de las rutas que sugieren. Entre estas, no toman en consideración si la zona es peligrosa. Tampoco determina el número de semáforos que habrá en el camino, ni los baches que pueden retardar el viaje.

 

Fuente:

Gestión (14 de Octubre de 2019) Aplicaciones contra el tráfico, ¿Cura o enfermedad?. Gestión, pg. 39

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